sábado, 3 de diciembre de 2011

_Somos cientos los que andamos al sol en busca de una habitación para todos




A pesar del cansancio, en la primera noche,
no me llegaba el sueño, y fue Góriz la inclusa,
la nube negra y honda
que atándome a las dudas
me ahogó en mi propio aliento.
Necesitaba oxigeno. Necesitaba luz.
Abandoné el camastro, bajé las escaleras
en busca de un espacio donde encontrar mi norte.

Amordazado al tiempo y a los relojes,
como emergiendo
de un cascarón de agua oscura,
la noche descendió conmigo.
Mis sentidos crecieron nutriéndose de estrellas
y yo busqué su pecho como una hoja verde
busca la protección del tallo.

Mamándome los astros
expurgué los pecados
enraizando mis pies en la faz de la luna.

(Casi desnudo, casi sin huesos ni dientes, pero con todo el vientre del universo bailándome en los ojos seguí un camino que no existe, una improbable senda de ilusorio plumaje por la que anduve esperanzado y ansioso hasta el ambiguo abismo en que la providencia dejó caer ante mí la abierta cara de una piedra, de un árbol, de una flor, y desde el otro lado de mi cuerpo yo seguí oteándolo todo como quien cruza una calle extraña y desconocida).


-2-

Ciñendo al vértigo las huellas
mi sombra y yo nos dirigimos
hacia el lienzo borroso del ventisco,
con la cabeza dura tallando la pedrera
rectos nos despeñamos
al influjo magnético de la cumbre.

Yo la besé sin ser la nube libre,
del asombro al calor me erguí tan satisfecho
 que los cabellos plateados
de la flor y la nieve
se acercaron a mí para acentuar mi aliento.

(No he venido conciliador a verte, tus atributos crecen conforme mi dolor avanza, solo  soy cuerpo y causa, un ser en permanente retroceso, en endémico ajuste. Pero nos quedan tantas barreras por vencer que incluso  nuestra materia se angustia al pervertirnos en el propio ego de la felicidad. Solo que la felicidad debe ir paralela a nosotros como la propia sombra que no se aparta ni de los miedos ni de la prudencia ni de los arrestos)

 

-3-

Al amanecer
el cielo y sus colores nos colgaron del pecho
amuletos y emblemas,
avanzamos por una marea de piedra
que como un latido del corazón
asciende en vertical
sobre el sellado muro del horizonte.
Pero en verdad,
más allá de nosotros mismos,
el camino trasciende a nuestro mundo único
y nos transforma en parias relegados a nuestra propia fuerza.

Es tiempo de hojas blancas, de pájaros y manos desnudas,
de abandonarse al mundo y contemplar la lluvia.
Asumo que no tengo hogar,
que un universo extraño yace sobre mis hombros
mientras pasa la gente con los ojos callados
inmersos en su propia verdad.

(No nos pesan las máscaras de campanas esquivas que te abrazan y huyen hartas de soportarse a sí mismas en las opuestas fuerzas que nacen del afecto. Quizá hubiera sido buena idea extraviarnos, haber dormido al raso muchas más veces y haber ayunado algunas menos. Un sueño puede ser una herida o un barco de promesas. El camino se busca dando vueltas sobre uno mismo, sobre los propios miedos y flaquezas, rectificando cada paso para llegar a ser el que ya eres).



-4-

hay un letargo inquieto preservando los ritos,
la súbita respiración de un agua que derrama el oxígeno
y en la piel de la tierra permanece infalible
el aliento certero de unos huesos y sangre
que caminan absortos
sobre cada astilla de nuestros latidos
mamándose los miedos
para ir y venir de lo profundo a la nada.


Bajo el crecido sol incluso respirar pudiera ser
el equívoco mapa que en los pies decrece
para unir nuestras huellas
a los voraces labios del desierto,
allá, en el sagrado abismo,
donde toda la soledad cabe en un solo instante.



(Tenemos la necesidad de nutrir nuestras emociones, salvar nuestras barreras y ubicar nuestro propio espacio para la felicidad; los caminos se andan y desandan a veces casi al mismo tiempo y en similar medida, porque estancados en la nada nos queda la torpeza de renunciar a la vida para dejarnos ir  hacia  el abandono, hacia el filo de espadas imposibles).


-5-

Pero no languidecen las fuerzas de la naturaleza,
la inocuidad del mundo persiste en sus rutinas;
en palabras de Thomas Tranströmer
somos cientos los que andamos al sol
transitando deprisa camino al infinito,
en busca de la puerta entreabierta
que nos lleve a una habitación para todos.


.-.


El macizo del Monte Perdido esconde algunos de los rincones más espectaculares de los Pirineos, el geógrafo franco alemán Franz Schrader, destacado estudioso de los glaciares pirenáicos en el siglo XIX, lo llamó "inmenso poema geológico".
Epicentro del macizo calizo más elevado de Europa, surgido del mar y cuya erosión glaciar y fluvial ha ido abriendo durante millones de años, gargantas y circos de belleza sin igual, deja al descubierto los estratos rocosos que en algunos rincones acogen formas asombrosas como los Valles Ordesa, Añisclo, Pineta, Gavarnie  y Bujaruelo.

Especial dedicatoria a los compañeros y compañeras que juntos disfrutamos, en agosto de 2011, de este hermoso poema geológico que diría Schrader, ellos son Pilar, Laura, Jaime y Julián.
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martes, 1 de noviembre de 2011

Cantos Piadosos. Apuntes de fuego.Tomas Tranströmer




Durante los meses tristes, centelleó mi vida sólo cuando hice el amor contigo.
 Como la luciérnaga se enciende y se apaga, se enciende y se apaga- a medias puede uno seguir su camino
 en la noche oscura del olivar.
 Durante los meses tristes, estaba el alma desesperada y sin vida
 pero el cuerpo caminó directo hacia ti.
 El cielo de la noche rugió.
 Sigilosamente ordeñábamos cosmos y sobrevivimos.



Tomas Tranströmer
Premio Nobel de Literatura 2011
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viernes, 21 de octubre de 2011

Cantos Piadosos. Sin Rituales. Alonso de Molina




Sin Rituales
Ella tenía los ojos negros.
Su risa celeste precedía
al estallido en el fuego de la noche.
Yo tenía los ojos muy abiertos
y mis venas revelaban
las agitadas luces de las estrellas.
Eclipsados mis ojos en la luz
apuramos la gloria y el misterio
y sin más rituales nos rompimos
en lo negro y en la noche.


Senza Rituali 
 
Lei aveva gli occhi neri. 
La sua risata celeste precedeva 
l'esplosione nel fuoco della notte. 
Io avevo gli occhi molto aperti 
e le mie vene rivelavano
le agitate luci delle stelle.
Eclissati i miei occhi nella luce 
affrettammo la gloria ed il mistero 
e senza più rituali ci rompemmo 
nell'oscurità e nella notte  
 
 
Traducción de Silvia Favaretto
para el nº 7 de la revista La fuente de las 7 vírgenes
 


lunes, 29 de agosto de 2011

Monte Perdido, Faja de las Flores, Brecha de Roland

 Pasando las "cadenas" para llegar a la Brecha de Roland

Tras pasar la Brecha, ya estamos en territorio francés,
tan solo nos queda atravesar un pequeño
glaciar hasta llegar al Refugio de Serradets

Cumbre de Monte Perdido 3.355m


Faja de las Flores a unos 2.500m., donde se pueden apreciar escasos
ejemplares de la legendaria Edelweis (Leontopodium alpinum) conocida como flor de las nieves





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Gracias por leer y dejar un comentario en mis libros. Amazon y Google Play Libros


jueves, 11 de agosto de 2011

Cantos Piadosos. Lección de amor. Bertolt Brecht



 

 Pero chiquilla, te recomiendo
algo de seducción en los grititos:
carnal me gusta el alma
y con alma la carne.

La castidad no puede rebajar la lujuria;
si estuviese hambriento me gustaría saciarme.
Me apetece que la virtud tenga trasero
y que el trasero tenga sus virtudes.

Desde que el dios aquel cabalgó al cisne
a más de una chica le da miedo,
aunque también sufra con gusto
que él se aferre al canto del cisne.



Bertolt  Brecht
Augsburgo (Alemania) 1898-1956

Imagen
Edward-Weston -Nude-Ocean-1936

domingo, 12 de junio de 2011

Cantos Piadosos. Ensueño del infierno. PABLO DE ROKHA




Cuando está borracho el año, el otoño, los rastrojos, los abejorros, los toronjos,
          los peones contra los patrones y los lagares,
comienza la vendimia, la cual se produce reventando pámpanos agarrados al sol
          encima de los pechos, del vientre, de los muslos de las muchachas,
          que habrán de estar de espaldas, con las piernas abiertas, riéndose,
mientras resuellan las carretas, sonando cerro abajo
y un capataz apalea a una patagua, creyéndola su mujer querida y arriba
de la gran ramada de quillayes o maitenes
grita un chorro de vino, que anda por bajo debajo de los subterráneos, gritando,
          grita, como un animal muerto, grita
mostrándole a la inmortalidad su verga de toro.





Fragmento  de CARTA MAGNA DE AMÉRICA (1949)

Epopeya de las comidas y las bebidas de Chile (Ensueño del infierno)


PABLO DE ROKHA, pseudónimo de Carlos Díaz Loyola, nació en Licantén, Chile, en 1894. Considerado uno de los 4 grandes  de la poesía chilena junto a Gabriela Mistral, Huidobro o el mismo Neruda, todos ellos conforman la primera vanguardia poética del siglo XX.


Imagen de Mark Arbeit-
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domingo, 29 de mayo de 2011

Cantos Piadosos. Soneto XII. Pablo Neruda



Plena mujer, manzana carnal, luna caliente,
espeso aroma de algas, lodo y luz machacados,
qué oscura claridad se abre entre tus columnas?
Qué antigua noche el hombre toca con sus sentidos?
Ay, amar es un viaje con agua y con estrellas,
con aire ahogado y bruscas tempestades de harina:
amar es un combate de relámpagos
y dos cuerpos por una sola miel derrotados.
Beso a beso recorro tu pequeño infinito,
tus márgenes, tus ríos, tus pueblos diminutos,
y el fuego genital transformado en delicia

corre por los delgados caminos de la sangre
hasta precipitarse como un clavel nocturno,
hasta ser y no ser sino un rayo en la sombra.
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Cien sonetos de amor (1959) Soneto XII. Pablo Neruda
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fotografía     Edward Weston
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sábado, 21 de mayo de 2011

Cantos Piadosos. Entresuelo. Jaime Sabines





Esa mujer y yo estuvimos pegados con agua.
Su piel sobre mis huesos
y mis ojos dentro de su mirada.
Nos hemos muerto muchas veces
al pie del alba.
Recuerdo que recuerdo su nombre,
sus labios, su transparente falda.
Tiene los pechos dulces, y de un lugar
a otro de su cuerpo hay una gran distancia:
de pezón a pezón cien labios y una hora,
de pupila a pupila un corazón, dos lágrimas.
Yo la quiero hasta el fondo de todos los abismos,
hasta el último vuelo de la última ala,
cuando la carne toda no sea carne, ni el alma

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Entresuelo (Fragmento). Jaime Sabines
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martes, 10 de mayo de 2011

Cantos Piadosos. Te desnudas igual que si estuvieras sola...






Te desnudas igual que si estuvieras sola
y de pronto descubres que estás conmigo.
¡Cómo te quiero entonces
entre las sábanas y el frío!

Te pones a flirtearme como a un desconocido
y yo te hago la corte ceremonioso y tibio.
Pienso que soy tu esposo
y que me engañas conmigo.
¡Y cómo nos queremos entonces en la risa
de hallarnos solos en el amor prohibido!
(Después, cuando pasó, te tengo miedo
y siento un escalofrío.)
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Jaime Sabines Gutiérrez
poeta y político mexicano (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas; 25 de marzo de 1926 - Ciudad de México; 19 de marzo de 1999)
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jueves, 5 de mayo de 2011

LOS ALFILERES






 ¡Mátame sin temor! Yo fui quien puse
más de un fino alfiler en la almohada
de tu Mirene, mi rival odiada,
y su rostro de Venus descompuse.

¿Y quieres saber más? Después me impuse
en su alcoba secreta con Andrada,
¡Y con Cintia y Friné...! Desesperada,
¡gritó, lloró!... Remedios le propuso,

y aunque atenderla con piedad fingimos,
¡cómo luego a hurtadillas nos reíamos!
¡Por Júpiter! ¡Qué triunfo! Yo creía

que todos los placeres conocía,
¡Y es el más grande, a una rival temible
la encantadora faz dejarle horrible!...


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El último amor de Safo
(20  sonetos publicados en 1902)
MERCEDES MATAMOROS
(Cienfuegos, 1851- Guanabacoa, 1906)

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