Gracias por venir.
De Sur a Sur Revista de Poesía y Artes Literarias agradece tu visita.
Te invitamos a dejar un comentario y a compartir con tus redes sociales. Gracias
ISSN 2660-7239 (España) De Sur a Sur Revista #Poesía y Artes Literarias es una publicación digital sin ánimo de lucro que publica las creaciones de autores de España y América Latina. Publicamos tu Libro Electrónico. España y Latinoamérica. Contacta con nosotros.
I
La ausencia, a veces,
tal que el viento o la lluvia
no tiene espera.
Pero sigo a tu lado
esperando que escampe.
II
Tienes conductas
de pétalos distintos,
a veces dulces,
algunas otras fieras,
flor de nube o caudal.
Corto el camino
en la arena sin pausa
blanca la imagen
la estación sin memoria
donde despierta el tiempo.
Nada es vacío
las antorchas alumbran
los pasos que andas
tus reflejos de lunas
en el mar que caminas.
Siguen tus alas
alzándose en la piedra
siguiendo el hilo
que despierta los días
y hace andar al planeta.
Hoy lo celebro
es veintitrés de abril
día del planeta
la luna, el sol, tú y sol
de luz nos prenderemos.
Salta la chispa
llama la piedra al fuego
sentir la hoguera
que al amparo del agua
es sustento y camino.
Se despereza
la primavera anhela
abrir sus ojos
el mundo en flor espera
llegarán los cerezos.
Tímido el sol
se acerca satisfecho
-voy de regreso
aparto nieve y frío
se propaga la hiedra.
Llegan mañanas
no me decido a entrar
unas tras otras
se está secando el barro
y aún no me he mojado.
Abro los ojos
miro por la ventana
pasan las horas
mojarme será un duelo
tal vez conmigo mismo.
Hoy siento frío
no brotan buganvillas
sienten mi frío
como todos los días
en que no piso barro.
Es la crudeza
de un viajero en precario
que en todo invierno
ni entra en sus zapatos
mi esgrime manifiestos.
Algún día, tal vez hoy,
se dejarán llevar
por la corriente
del viento de levante
o tal vez del poniente.
Rendida al vuelo
del sol y la mañana,
te entregas fiel.
Sonríen a tus pasos
el camino y el agua.
Acerca de Ovidio El arte de amar. La obra está dividida en tres libros: Libros I y II: Dirigidos a hombres, con consejos sobre cómo conquistar y mantener el amor de una mujer. Libro III: Dirigido a mujeres, donde Ovidio se dirige directamente a ellas para ofrecer sus propios consejos de seducción y comportamiento amoroso.
Nadie reía. Miraban al mar, sereno a estas horas, con sus ojos ajenos al mundo.
Se diluyen guijarros en la arena, tanto gris hacen al cielo más azul y el agua de lluvia crea espejos en las baldosas del suelo allá donde escampa Buda este chubasco que si acaso durará media mañana, justo para asomarme el mar y observar en calma el encuentro de aguas, como un mestizaje de adjetivos en su arquitectura que desde estos ojos azules contemplo estoico y a la vez conmovido y asombrado como un niño que mira y escucha al infinito en el rumor del agua.
Estrella erizo polvo mar
Cuento nubes, por no decir batallas. El cielo sigue gris ya no es agosto ni septiembre y octubre languidece presintiendo su cercano letargo. No cuentan los guijarros en esta arena, tanto gris hacen al cielo más azul. Pero no veo belleza que exista en cada cosa. Apenas los contrastes ayudan a esta música sobrada en desacordes, son pasajeros de un incómodo viaje cuyo final se siente cerca, pero no acaba de llegar.-Así y todo, yo te estaba esperando en el mar y en las tardes, en surcos y caminos, en letras pronunciadas en flores y almohadas...
Es muy cruda e intensa esta latente sensación de estar en un viaje que parece no acabar. Esta cruda incertidumbre solo se soporta y no aporta cielo con estrellas y no aporta risa ni buen ánimo, solo inquietud a esta experiencia de vivir.
En las relaciones de pareja lo más sencillo es echar la culpa al otro. Es muy fácil señalar con el dedo cuando surgen problemas. Sin embargo, construir una relación sólida requiere auto-reflexión y comunicación abierta. A veces, reconocer nuestras propias fallas puede ser el primer paso hacia la solución.
No obstante, qué es eso de el arte de amar?
Amar no es solo un sentimiento, dicen que es también una habilidad que se puede desarrollar y a tal efecto existen algunos tratados que nos pueden ofrecer alguna orientación, alguna sugerencia, como El Arte de amar, del poeta Ovidio.
Se trata de un poema didáctico escrito en el siglo I d.C. En esta obra, su autor, Ovidio, ofrece consejos sobre cómo conquistar y mantener el amor. Se presenta de manera ingeniosa y divertida, combinando elementos de la elegancia literaria con un enfoque práctico sobre las relaciones amorosas.
El poema se divide en tres libros: el primero se centra en la conquista de una pareja, el segundo en cómo mantener la relación y el tercero aborda la seducción de mujeres. Ovidio utiliza un tono ligero y a menudo humorístico, lo que lo convierte en una lectura amena. Además, refleja las costumbres y actitudes hacia el amor en la antigua Roma.
Es un texto que ha perdurado a lo largo del tiempo y sigue siendo relevante para quienes buscan entender los matices del amor y las relaciones.
Resumen de los tres libros de "El arte de amar" de Ovidio:
1. Primer libro: Este libro se centra en la conquista. Ovidio ofrece consejos sobre cómo atraer a una pareja. Habla sobre la importancia de la apariencia, el comportamiento y el ambiente. Sugiere estrategias para acercarse a la persona deseada, como observar sus gustos y hacer uso del ingenio y el humor para romper el hielo.
2. Segundo libro: En esta parte, Ovidio se enfoca en cómo mantener el amor una vez conquistado. Da consejos sobre la importancia de ser atento y cariñoso, así como evitar los celos y la rutina. Aconseja ser ingenioso en mantener la chispa viva y sugiere que la comunicación abierta es clave para una relación duradera.
3. Tercer libro: Este libro trata sobre la seducción de mujeres. Ovidio ofrece tácticas específicas para obtener el favor femenino, enfatizando la importancia de la astucia y el encanto. También aborda cómo manejar las relaciones con mujeres que son más difíciles de conquistar, sugiriendo que cada mujer tiene sus propias peculiaridades que hay que entender.
Podríamos coincidir en afirmar que, de manera general, "El arte de amar" es una mezcla de consejos consejos a uno mismo y reflexiones sobre las dinámicas del amor en propia piel, todo presentado con un estilo atractivo y entretenido.
No obstante, ¿para quién escribió Ovidio El arte de amar?
La obra está dividida en tres libros:
- Libros I y II: Dirigidos a hombres, con consejos sobre cómo conquistar y mantener el amor de una mujer.
- Libro III: Dirigido a mujeres, donde Ovidio se dirige directamente a ellas para ofrecer sus propios consejos de seducción y comportamiento amoroso.
Así que sí, también hay una parte dedicada a las mujeres, aunque llegó después. Ovidio mismo lo presenta como una especie de “compensación” o “equilibrio” frente a los dos primeros libros. Pero claro, hay que leerlo con los ojos del siglo I d.C., donde los roles de género estaban muy marcados.
¿Pero, qué es lo que dice Ovidio a las mujeres?
Algunos de sus consejos para ellas incluyen:
- Cuidar la apariencia, pero sin que se note el esfuerzo: “El arte que se oculta es el mejor arte”.
- Ser cultas y saber conversar: Ovidio elogia a las mujeres que pueden hablar de poesía, música o filosofía.
- No mostrarse demasiado disponibles: Recomienda cierta reserva, incluso fingida, para mantener el interés del amante.
- Usar la escritura como arma de seducción: Las cartas de amor eran un medio poderoso.
Eso sí, aunque Ovidio da voz a las mujeres, lo hace desde una perspectiva masculina y con un tono juguetón, a veces condescendiente. No es un tratado feminista, claro está, pero sí es interesante cómo les reconoce agencia y deseo, algo poco común en su época.
¿Y hoy, qué tenemos hoy?
Hoy podemos leer El arte de amar como un espejo de su tiempo, pero también como una invitación a reflexionar sobre cómo han cambiado (o no tanto) las dinámicas del amor, el deseo y el juego de la seducción. Y por qué no, también como una fuente de inspiración para reescribir esas reglas desde otras voces… pero, no obstante, ¿podríamos imagináramos un Arte de amar contemporáneo, escrito desde otra mirada?
El arte de amar (versión siglo XXI)
Manual para amantes sensibles, audaces y conscientes
I. Dónde buscar el amor
No lo busques en vitrinas ni algoritmos, sino en miradas que se demoran, en cafés donde la risa se derrama, en causas compartidas, o en silencios que no incomodan.
No subestimes los espacios cotidianos: la cola del pan, el taller de escritura, el grupo de voluntariado.
Las apps no son enemigas: pero desliza con criterio, no con hambre.
II. Cómo conquistar sin colonizar
Seducir no es invadir, es invitar con respeto, es ofrecer sin exigir, es preguntar sin poseer.
- Escucha más de lo que hablas: el deseo nace en la atención.
- No prometas eternidades: ofrece presencia.
- Sé claro con tus intenciones: el juego limpio también enamora.
III. Cómo cuidar el amor sin asfixiarlo
El amor no se guarda en vitrinas, se cultiva como huerto compartido. Hay días de sol, y otros de poda.
- Celebra la diferencia: no todo lo que te incomoda es amenaza.
- No confundas rutina con ruina: a veces el amor florece en lo simple.
- Respeta los tiempos del otro: incluso cuando no coinciden con los tuyos.
IV. Para quienes aman desde cualquier cuerpo
No hay género en el deseo, ni fórmula en el afecto. Ama como puedas, pero que sea con cuidado.
- No hay reglas universales: cada vínculo se escribe a mano.
- La ternura no es debilidad: es revolución íntima.
- El consentimiento es sexy: y no negociable.
“No esperes que el cielo te la envíe en las alas de Céfiro;
esa dicha has de buscarla con tus propios ojos.”
— Ovidio*, Ars amatoria
“Poeta, de la familia mariposa-circense,
atravesado por un alfiler, vitrina 5”.
(Voy, con ustedes, a verme)"
De tener que creer,
de optar por una religión
profesaría la divina fe de los elementos:
buscaría la perfección.
Hablaría del bien y de mal
sin conocer el bien ni juzgar el mal;
me comería todos los pecados del mundo
(y fecalmente los descargaría en su propia impiedad)
y tan vulgares los haría
que nadie volvería a creer en las culpas.
Después escogería la certeza divina
de los locos poetas (por cierto, ¿quién designa a los poetas?),
esos subordinados celestes de dios
que no aprietan sus dientes terrenales
en los perdidos páramos de la fe
ni dan la mano sin realzar sus alabanzas.
Huérfano de emociones,
sin la naturaleza de la poesía,
nos hallamos desérticos, baldíos y desnudos:
un modelo uniforme de estéril melodía.
Sin cantos que alabar sobre nosotros mismos,
nuestra sombra dirige un cortejo de árboles,
distraídos, sin savia,
bailando insatisfechos de hierbas y preceptos;
los músculos vacíos sin creatina feroz,
sin cosas importantes que atender
(por cierto, ¿quién decide qué cosas son importantes?).
¿Y qué elegantes manos no se deforman ni se manchan?.
Tampoco se destiñen en la lluvia los párpados mestizos
ni un ánfora es la incierta mujer
con los brazos abiertos a la espera de semen.
Que una palabra dulce es un paisaje abierto al corazón de la tierra,
a un enorme jardín sin esclavos ni exilios ni rendiciones ni afonías,
es la luz despejada de puertas y de úteros.
Soy demasiado tonto para creer en mí.
Sin matar una mosca o sentir culpa por nada,
no suelo respetar las reglas -aunque las conozca todas-;
así y todo, una víbora
podrá un día morderme algún miembro
para que únicamente los puros
consigan derribarme,
echarme a un lado y taponarme alguna herida.
No voy a detener mis pasos
ni a elevar mi silencio a ninguna cumbre,
no es de una enfermedad de lo que deba curarme…
renegamos de todo
y luego nos morimos de soledad.
Cucha Sabines, mucho aprendí de dios, de ti.
©Alonso de Molina
Jaime Sabines Gutiérrez (Tuxtla Gutiérrez, Chiapas, 25 de marzo de 1926-Ciudad de México; 19 de marzo de 1999) fue un poeta y político mexicano, reconocido como uno de los grandes poetas mexicanos del siglo XX
En De Sur a Sur Poesía y Artes Literarias, artículo respecto al escenario actual del Premio Nobel 2025. "La paz como forma de sentir, pensar y leer" La palabra “paz” ya no es un concepto fijo. Hoy es un campo de tensiones, contradicciones y posibilidades éticas. Vivimos en un mundo atravesado por guerras visibles… y por violencias más sutiles: económicas, ecológicas, simbólicas.
Personalmente la paz siempre me ha llevado a la acción a través de la palabra, a través de la poesía. He promovido varias antologías poéticas en este sentido, entre otras:
-Día Internacional de la palabra
La concesión del Premio Nobel de la Paz 2025 a María Corina Machado ha provocado, en contra previsión del presidente de EEUU Donald Trump un eco internacional intenso.
No solo por su peso político, sino también por su carga simbólica y narrativa.
El Comité Noruego justificó su decisión destacando su “incansable labor en la promoción de los derechos democráticos del pueblo venezolano y su lucha por lograr una transición justa y pacífica de la dictadura a la democracia”.
Desde una perspectiva histórica y literaria, este galardón se puede leer como una apuesta por la resistencia civil, por la palabra sostenida en medio del miedo.
Su reacción fue breve, y profundamente humana:
“Estoy en shock… esto es un logro para toda la sociedad, yo solo soy una persona”.
Esa frase resuena más allá de la política.
Habla de una paz compartida, construida entre muchos.
No faltaron críticas, claro. Algunos cuestionaron si el Nobel priorizó la política sobre la paz.
Pero incluso ese debate es valioso: nos obliga a preguntarnos qué significa hoy “la paz” y quiénes la encarnan.
Redefinir la paz
La palabra “paz” ya no es un concepto fijo.
Hoy es un campo de tensiones, contradicciones y posibilidades éticas.
Vivimos en un mundo atravesado por guerras visibles… y por violencias más sutiles: económicas, ecológicas, simbólicas.
Por eso la paz no puede reducirse a la ausencia de conflicto.
Debemos repensarla como una práctica activa, situada… incluso poética.
Podemos mirarla desde tres ángulos:
1. Paz como justicia estructural
Ya no basta con tratados o discursos.
La paz exige desmontar sistemas de opresión: racismo, extractivismo[1], patriarcado, colonialismo.
También exige combatir la desinformación y el odio, incluso en el mundo digital.
2. Paz como proceso, no como estado
No existe una sola paz.
Cada comunidad, cada territorio, la construye a su manera.
La paz no es un acto único: es una constancia viva.
3. Paz como diálogo radical
Juan Manuel Santos decía: “El arma más poderosa es sentarse a dialogar”.
Pero ese diálogo implica reconocer heridas, asumir responsabilidades y abrirse a la escucha.
No es cómodo. Pero es transformador.
Quiénes encarnan hoy la paz?
En este mapa nuevo, la paz tiene muchos rostros:
•Líderes disidentes y no convencionales, como Machado, Malala o Greta Thunberg.
Ellas representan una paz que incomoda, que desafía estructuras de poder.
No pacifican: interpelan.
•Comunidades invisibilizadas: pueblos indígenas, defensoras del agua, madres buscadoras, periodistas de frontera.
Ellas practican una paz cotidiana, silenciosa, sostenida con el cuerpo.
•Jóvenes y educadores.
Porque sembrar una cultura de paz no es adoctrinar: es enseñar a disentir sin destruir, a convivir con la diferencia.
La paz como práctica crítica y poética, Gandhi lo dijo con meridiana claridad:
“No hay caminos para la paz, la paz es el camino.”
No es una meta futura, sino una forma de estar en el mundo ahora.
Nos invita a encarnar la coherencia entre medios y fines, a no postergar la justicia ni condicionar la ternura.
Hoy, cuando tantas luchas se libran “en nombre de la paz” pero con métodos excluyentes o violentos, esta idea cobra fuerza.
Nos recuerda que no basta con desearla: hay que practicarla en cada gesto, en cada palabra… incluso en cada lectura.
Propongo tres dimensiones para pensar esta práctica desde la lectura y la crítica:
Sentir en paz — la crítica como cuidado
Leer un poema no es diseccionarlo. Es acercarse con respeto, como quien escucha algo frágil.
Gloria Fuertes lo expresó así:
“Mi partido es la Paz. Yo soy su líder. No pido votos, pido botas para los descalzos —que todavía hay muchos—”.
La crítica ética puede ser esas botas: protección, acompañamiento, sostén.
Pensar en paz — la filosofía del riesgo
Pensar en paz no es evitar el conflicto, sino asumirlo con honestidad.
Miguel Hernández escribió:
“Tristes guerras / si no es amor la empresa. / Tristes, tristes.”
Nombrar sin herir. Disentir sin aplastar.
Eso también es paz.
Leer en paz — la comunidad como horizonte
Leer en paz es leer con otros, abrir el texto a la multiplicidad de miradas. Rafael Alberti lo intuyó al enumerar:
“Paz para el aire, paz para el viento,
paz para el agua, paz para el fuego”.
La lectura compartida es atmósfera: un espacio donde las palabras respiran.
Incluso poemas íntimos, como el “Ya no” de Idea Vilariño, muestran que la paz también puede habitar el duelo, el silencio, la aceptación:
No me abrazarás nunca
como esa noche nunca.
Y un proverbio africano lo resume con sabiduría circular:
“Cuando hay paz en el hogar, hay paz en la comunidad.
Cuando hay paz en la comunidad, hay paz en la nación.
Cuando hay paz en la nación, hay paz en el mundo.”
La crítica, como la paz, empieza en casa.
Y, cómo no, en la propia naturaleza:
Lo que es bueno para el panal es bueno para la abeja, lo que es bueno para la abeja es bueno para el panal.
Invitación abierta
Este texto no busca tener la última palabra,
pretende abrir palabras.
Si alguna vez un poema te habló en voz baja,
La paz como forma de sentir, pensar y leer…
empieza aquí, en este gesto íntimo
de escuchar con atención,
de cuidar la palabra…
y dejarse cuidar por ella.
Namasté
[1] ESTRACTIVISMO es el modelo económico basado en la explotación intensiva y a gran escala de recursos naturales, como minerales, petróleo, productos agrícolas o forestales. Este modelo se caracteriza por la exportación de las materias primas con un procesamiento mínimo, lo que a menudo genera "economías de enclave" y poca diversificación económica, además de graves conflictos socioambientales y violaciones de derechos humanos.