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lunes, 1 de diciembre de 2025

Tankas de un viajero en precario, de Alonso de Molina



Tankas de un viajero en precario, de Alonso de Molina


I

La ausencia, a veces,
tal que el viento o la lluvia
no tiene espera.
Pero sigo a tu lado
esperando que escampe.

II

Tienes conductas
de pétalos distintos,
a veces dulces,
algunas otras fieras,
flor de nube o caudal.


Corto el camino
en la arena sin pausa
blanca la imagen
la estación sin memoria
donde despierta el tiempo.


Nada es vacío
las antorchas alumbran
los pasos que andas 
tus reflejos de lunas
en el mar que caminas.


Siguen tus alas
alzándose en la piedra
siguiendo el hilo
que despierta los días
y hace andar al planeta.


Hoy lo celebro
es veintitrés de abril
día del planeta
la luna, el sol, tú y sol
de luz nos prenderemos.


Salta la chispa
llama la piedra al fuego
sentir la hoguera
que al amparo del agua
es sustento y camino.

Se despereza
la primavera anhela
abrir sus ojos
el mundo en flor espera
llegarán los cerezos.


Tímido el sol
se acerca satisfecho
-voy de regreso
aparto nieve y frío
se propaga la hiedra.


Llegan mañanas
no me decido a entrar
unas tras otras
se está secando el barro
y aún no me he mojado.

Abro los ojos
miro por la ventana
pasan las horas
mojarme será un duelo
tal vez conmigo mismo.

Hoy siento frío
no brotan buganvillas
sienten mi frío
como todos los días
en que no piso barro.

Es la crudeza
de un viajero en precario
que en todo invierno
ni entra en sus zapatos
mi esgrime manifiestos.

Algún día, tal vez hoy,
se dejarán llevar
por la corriente
del viento de levante
o tal vez del poniente.


Rendida al vuelo
del sol y la mañana,
te entregas fiel.
Sonríen a tus pasos
el camino y el agua.



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domingo, 30 de noviembre de 2025

Poemas de Magdalena Peralta


Aire del sur

Viento y aire moro cruzan
por tu balcón.
Casablanca al Sur.
Unos ojos brillan tras su turbante
ensombrecedor..
Miedo y hambre traen del Sur
Espacios que se cruzan
cuando un grito alarmante
las amplias corrientes vienen
a desembocar.
Miedo y hambre traen del Sur
Cruzando un estrecho de vientos
paralelos, a tu balcón vientos del sur
vienen a zarpar,
para quitar ese turbante a la mujer
que quiera despertar.
Miedo y hambre traen del Sur.

En mi soledad

En mi soledad acuden las horas,
fantasmas del pasado
a despertar subterfugios
consumiendo drogas,
y oliendo a hachís, nido olvidado.
LLÉVAME MUY LEJOS,
CONVERTIDA
EN SUEÑO Y OLVIDO.


Engaño
Yo no soy ésa que llama a tu puerta
y te pide caricias.
Tampoco ésa que ebria te pregunta
por historias que nunca sucedieron,
y acude a tus citas, esclava de la noche
y en un rincón a media luz, hastiada de alcohol,
le pides la mano y aprietas en un baile.
Soy ésa otra que en tu ausencia juega
a la suerte y escucha voces barítonas,
soledades de la tarde y mensajes no escritos.

Extraños

Extraños en un colchón
han visto la mañana arrodillarse
al frío y a la noche cubierta de silencios.
Tal columna salomónica
que no se atreven a mirarse.
Sólo el espejo de un tocador colonial
ha sido testigo de estos dos paisajes:
Él habla español.
Ella balbucea nuestro idioma.


***

Magdalena Peralta Gilabert
(Arboleas, Almería, 1958) es poeta y filóloga. Licenciada en Filología Hispánica por la Universidad de Murcia, ha compaginado su formación literaria con estudios musicales. Es autora de los poemarios La poesía, el tiempo y la música (2011) y Estampas de arena (2025). Miembro de la Asociación Colegial de Escritores de Andalucía, desarrolla su labor literaria y cultural en Almería.




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sábado, 29 de noviembre de 2025

Malú Urriola fuerza y fragilidad



Este artículo rescata la voz de Malú Urriola (1967–2023), poeta chilena que convirtió la fragilidad en fuerza y el riesgo en estilo. A partir de una casual confusión de autoría con el poeta español Alonso de Molina, se reivindica su lugar en la memoria literaria y se revisa su trayectoria: desde Piedras rodantes hasta su último poemario, El Cuaderno de las cosas inútiles, pasando por proyectos multimedia y premios que consolidaron su relevancia. Su poesía, visceral y desbordada, nos recuerda que la palabra no se encierra en los libros: se expande hacia la vida, la calle y el aire.

 

último poemario de Malú Urriolaes un libro perentorio sobre nuestra angustia en tiempo presente. Se asienta sobre la precariedad, lo huidizo, los que parten sin decir adiós, los fantasmas que habitan las casas los objetos, la incertidumbre, la soledad.

 

Una confusión reveladora
Hace poco, un poema suyo fue atribuido erróneamente al poeta español Alonso de Molina. La confusión, más allá de lo anecdótico, revela cómo las voces poéticas pueden entrecruzarse y cómo es necesario cuidar la autoría para que cada poeta conserve su lugar en la memoria literaria. Indagar y corregir esa atribución se convierte en un acto de respeto hacia la obra de Urriola, que merece ser reconocida en su singularidad. Este artículo nace también de ese gesto: rescatar su voz y situarla en el lugar que le corresponde.


“No necesito nada más esta noche,
No quiero oír viejas anécdotas de poetas.
Me abandonaré al silencio,
como un criminal abandona las armas
y el placer de la sangre.” 
(Dame tu sucio amor, 1994)
Primeros pasos: la voz que se abre


Su debut con Piedras rodantes (1988) marcó la irrupción de una voz joven que ya se atrevía a desafiar las convenciones. A los pocos años, Dame tu sucio amor (1994) consolidó su tono irreverente y visceral, mereciendo mención honrosa en el Premio Municipal de Literatura de Santiago. Desde entonces, la poesía de Urriola se caracterizó por un lenguaje directo, cargado de imágenes intensas y una mirada crítica hacia lo íntimo y lo social.


La consagración
Con Hija de perra (1998) y Nada (2003), Urriola alcanzó reconocimiento nacional e internacional. Nada obtuvo el Premio Municipal de Literatura de Santiago y el Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, confirmando su lugar en la escena literaria. En 2006 recibió el Premio Pablo Neruda, consagración definitiva de una trayectoria que nunca dejó de explorar los márgenes.


“Estoy escribiendo un libro que parece ser.
Que comienza a emanar como un río,
una nueva rama de una planta

creciendo imperceptiblemente en tu casa,
la hoja de un árbol cayendo,
un cadáver en una bandeja de la morgue.” 
(Cadáver exquisito, 2017)
Experimentación y riesgo


Urriola no se limitó al libro: llevó la poesía a la calle y al espacio público. En 2002 participó en Poesía es +, lectura desde globos aerostáticos, y en 2010 impulsó La luz que me ciega, proyecto multimedia de fotografía, poesía y videoarte expuesto en la Bienal de Venecia. Su escritura se abrió a la colaboración, al cruce de lenguajes y a la experiencia colectiva.


Últimos libros
En títulos como Bracea (2007), Cadáver exquisito (2017) y El Cuaderno de las cosas inútiles (2022), Urriola profundizó en la tensión entre lo íntimo y lo político, entre lo efímero y lo trascendente. Su poesía se tradujo al inglés, italiano, francés y alemán, ampliando su resonancia más allá de Chile.


Los gatos chicos a veces mueren
apretados en el hocico de una perra
y parece que juegan y mueven la colita
pero se están muriendo.
Hacen globitos con la sangre
mientras la lengua arranca
y un sol lúdico tironea su sombra.” 
(Piedras rodantes, 1988)
Una voz que permanece


Malú Urriola entendió la poesía como un acto de riesgo y desborde. Su obra no se conforma con ser literatura: es también gesto, intervención, memoria y cuerpo. En sus versos, la mujer, la ciudad y la herida se convierten en símbolos de resistencia y ternura. Su legado nos recuerda que la poesía no se encierra en los libros: se expande hacia la vida, hacia la calle, hacia el aire.
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Con esta integración, el artículo no solo informa y homenajea, sino que también narra la anécdota de la confusión como punto de partida crítico..

 

María de la Luz Urriola González (Santiago, 1967–2023), más conocida como Malú Urriola, ocupa un lugar singular en la poesía chilena contemporánea. Su obra se despliega entre la intimidad desgarrada y la intervención pública, entre la palabra escrita y la experimentación multimedia. Poeta, guionista y académica, Urriola supo convertir la fragilidad en fuerza y el riesgo en estilo.

Urriola recibió el Premio Pablo Neruda en 2006 y la Beca Guggenheim en 2009.

 

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  • Poesía como riesgo
  • Escritura femenina
  • Poesía experimental
  • El Cuaderno de las cosas inútiles
  • Dame tu sucio amor
  • Cadáver exquisito
  • Poesía y memoria

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jueves, 27 de noviembre de 2025

Poemas del libro Rostros y Rastros de los Seres Anónimos de Dora Isabel Berdugo


Poemas del libro Rostros y Rastros de los Seres Anónimos

de Dora Isabel Berdugo


Cuando todo indicaba olvido

 

Todo indicaba olvido

sobraban las palabras

tu imagen no visitaba mi memoria

de pronto una gota de lluvia

reconstruyó tu rostro

un destello de sol

la atravesó en silencio

mientras buscaba el suelo

dio fin a otra madrugada

 

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Designio

 

No me pidas

que cambie tus días

tu destino

o tu pasado

 

Podría cambiar

cada uno de tus días

tus pensamientos

y tus pasos

pero si eres tú misma

todo será igual

aunque pienses diferente

aunque diferentes

sean tus días

 

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Ojos del alma

                           A la vieja Zura, como un tributo a su cariño

 

Hoy te encontré navegando en mis recuerdos

y desconozco el porqué

Zura Castellano mujer de sonrisa amplia

y ojos claros que miran con el alma

 

Zura amiga de antaño extraviada en el tiempo

y en muchas ausencias

hoy quisiera verte y no encuentro como

 

Zura Castellano desapareciste

de mi mundo tal como llegaste

quien fuera Baco para brindar contigo

y celebrar la vida en la eternidad postrera


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Cuando todo indicaba olvido

 

Todo indicaba olvido

sobraban las palabras

tu imagen no visitaba mi memoria

de pronto una gota de lluvia

reconstruyó tu rostro

y un destello de sol

la atravesó en silencio

mientras buscaba el suelo

dando fin a otra madrugada


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Vocación

 

Para cazar

he nacido

eres la presa

yo el cazador

tu temor te paraliza

a mí me excita

nada me conmueve

 

No te escondas

es inútil

no te quejes

nadie advertirá tu grito

cuando mis garras

te abracen con la muerte

***



Dora Isabel Berdugo Iriarte
, de Cartagena de indias. Abogada. Poeta y teatrista. Especialista en Comunicación y Desarrollo. Máster en Intervención Social, gestora y redactora cultural e investigadora social.






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lunes, 13 de octubre de 2025

Signo y Presencia. Poesía para 2025. Francisco Muñoz Soler


SIGNO Y PRESENCIA Poesía para 2025 Francisco Muñoz Soler

Del libro Horizontes de sucesos

Horizonte de sucesos
llaman al vórtice en el que se traspasa
el umbral de dirección única
de la que no se vuelve,
en la que desaparece toda esencia física,
pero es el motor más poderoso
de los acontecimientos que nos suceden:
es la frontera de nuestra comprensión,
a partir de ahí nada es mensurable.
¿Entonces, cómo tener conocimiento
de entidades no tangibles?
Podría aventurarme como un Indiana Jones,
experimentarlo,
pero no podría volver,
no existiría el mundo exterior...
¡En el caso de que aún tuviera consciencia!
Pero camino,
me siento en la orilla de mi playa,
miro al horizonte curvo,
dejo la mente en albo,
respiro profundo y observo una caracola,
su infinita grandeza,
cómo su pequeñez es arrastrada por las olas…
y desaparece de mi vista.
Las olas bañan mis pies,
trasmitiéndome energía, vida.
¡Disfruto de mis días!
A la espera de la ola definitiva
que me sumergirá en el mar del que procedemos,
con alegría de haber nacido
en mi minúsculo palpar de grandeza.
Porque somos infinito.


---

Hay quien cree que la muerte se puede reparar
He sido testigo del nacimiento de mi hijo,
del estallido de su vida
¡el grito!
La combustión de lo que somos,
desde lo íntimo de su madre.
Testigo de la muerte de mi madre,
del helor en su frente
cuando la besé,
atravesando lo que jamás nos será revelado;
he sentido su gelidez penetrando en mí,
inundando mi ser de insignificancia.
Entender que quien te dio la luz de tu existencia,
en unos minutos, será un cuerpo inanimado;
entender la pérdida de su vida.
Hay quien cree que la muerte
se puede reparar,
que las cenizas se encarnarán
y volverán a comer perdices.


---

Gracias por darme la vida
Siempre estará presente el hueco,
ese hueco sin límites
más amplio que mi pecho.
Aunque confieso la turbación de mi ánima,
antes de entrar en la habitación,
si estuviera despierta y me recibiera con esa frase
que ampliaba su sonrisa hasta el infinito:
“Solo con verte, no me falta nada”.
Ojalá esa chispa en sus ojos,
pícara como la de una adolescente
que fortalecía mis días,
me hubiera despedido.
Pero, para ser sincero,
habría sido un torrente tan generoso de emociones
que el Iguazú se habría vuelto un pequeño salto de agua
en un arroyo, y seguro que
me habría superado,
hasta hacer añicos cuanto soy.
Estaba dormida y en su profundo sueño,
acompañada del amor florecido de su semilla,
con delicadeza abrazó la eternidad,

tan rápido que al besarla
el helor se apoderaba de su frente
y su flequillo, al que tanta envidia le tenía,
exhalaba el sudor de la no vida.
Ahora, a unos metros
del escritorio desde el que escribo,
descansan sus cenizas,
y siento tranquilidad y amor.
Como cúspide
se marchó el día de mi cumpleaños,
indicándome la inscripción exacta:
“Gracias por darme la vida”.
Pronto yo seré cenizas,
ojalá tan dignas como las suyas.

***

 Francisco Muñoz Soler (Málaga, 1957) escritor andaluz que ejerce de «poeta global» porque lee sus poemas en numerosos países de más de cuatro continentes a los que suele viajar invitado por entidades culturales y por diferentes festivales de poesía. Ha publicado más de una treintena de libros, entre propios o colectivos. El más reciente de ellos titulado Bilingual Anthology, 1978-2023.
Sus obras se han editado en España, Estados Unidos, México, Cuba...








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