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viernes, 19 de abril de 2019

Norte y feng shui





Quizá no signifique nada
que antes que a mí, a ella la amé
con toda la distancia del temblor de una hoja.

Aún hoy, escucho su rubor
encendido en mi sangre.

En las noches sus labios se advierten
con la pasión de una hiedra
trepando a las alturas;
cierro los ojos y un ritmo de certezas
me atrapa en su fragancia.

Hay verdades y uvas,
madurada fruta,
hay susurros en el inquieto arroyo;
sus dedos son norte y feng shui
viento y agua, molde y arquetipo;
una paloma de arrullada estirpe
en el claro de luna de un bucle dorado.
                                                 Cerezas.

El verano derrite las persistentes nieves
Yo la buscaba en las cerezas y en la luna,
                              en las mañanas y en mi pecho.




.LA DUEÑA DE AQUEL DICIEMBRE
Fragmento de El zen de las macetas

Texto poético Publicado en el año 2011 en
Antología Maratón de Escritores por Netwriter Ediciones, selección de Enrique Gracia Trinidad y Emilio Porta.


Imagen by Orlando Heidelberg. Deutschland



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viernes, 25 de julio de 2014

No es difícil amar a una mujer que riega sus macetas








    
No es difícil amar a una mujer que riega sus macetas. Ni siquiera es preciso que haya nacido un viernes, pero sería oportuno que ella tenga la risa de un día como el jueves, pues bien pudiera ser que le crecieran pétalos y germine en sus flores hasta hilvanar los círculos de un bosque donde aguarda el helecho  para abrir paso a los solsticios y descoser el karma y sus escamas, renaciendo otra vez, de entre los tiempos, única.
     Tampoco es necesario que trepe por los muros para contradecir las hormas de la geometría pretendiendo alcanzar los alfas y omegas de la divinidad, pues si de amar se trata, ella ama a sus plantas y a sus gatas, ama su consabido mate y ama sus ojos, (y quizá los míos), y ama caminar como un rayo inviernos, primaveras, otoños y veranos, creciéndoles las huellas desde los pies urgidos al exacto centro de sus buganvillas.
     Por poner un reparo, tendría que decir que la prefiero fresca, como recién cogida de un campo de cerezas y buscara mis párpados para perderse en busca de un pecado. Que prendida en el vientre de la música rompiera los tambores y afirmara que sí, que existe un mundo desbordado de yerbas y de aromas que crecen día tras día entre sus huesos.
     En verano buscamos los racimos huyendo hacia la luna. A veces me parece un sueño que llega hasta el invierno. Ella borra bostezos a la noche, esquivando las dudas de su cuerpo, mientras caen rendidos por su cuello, mis dientes uno a uno muy despacio.
     Podría ser aurora proclamada, y no lo es. Es tan solo un retazo de un mar que un día cambió de tierra buscando hundir los besos donde sus pies naufraguen junto a mí. Hay que amarla cargado de paciencia, como a una reina que zurce entre sus labios un dominio de cantos sin medida. No es difícil amar, ya digo, a una mujer que riega sus macetas.

PUESTO EN LA REINA DE AQUEL DICIEMBRE
.llevado a Hombre sin nada que llevarse a la boca

martes, 3 de julio de 2012

Bajo los pies de un pájaro solitario una piedra callaba


En sus ojos se hallaba toda la lluvia
y en sus manos de niña yacían los inciensos
de la calma y la tarde.

Había desplegado entre veranos cándidos
una canción plagada de orientes, llena de labios
y de horas cosidas a la carne y al verbo.

Yo buscaba en sus huesos mis latidos
y tantas horas verdes entregadas al fuego,
a la porción de sol que nutren sus pupilas
y a los eternos pájaros de agosto
que yacen sobre el mármol.

(Sobre su cuerpo exacto, arrullado en sus notas,respiraba voraz su perfume a madera. Sus labios y su vientre sabían a cerezas frescas y sus abiertas rosas buscaban en la noche la luz y el corazón. Y yo, a veces, esquivo la besaba con este labio amargo, con la pasión impúdica de una ternura contenida).

Precipitados ambos
en la suave fragancia de los limones
jugábamos a un mundo poblado de cigarras
ceñidos al destino y a las promesas mansas,
a nuestra condición de acuario,
reinventado la savia que nos nutriera los otoños
y las gotas de eternidad acumulada en nuestras vidas.


Liberada en las puertas de una casa hechizada
las formas de la vida transitaban jardines
forjando entre sus pétalos el cosmos vacilante
de una semilla sin relojes que alzaba entre sus senos
una luna escarchada y una espiga de fuego.


Dormida entre mis labios
le nacieron dos cisnes con las manos aladas
y una nube escarlata
que impasible sostiene los sámsaras y el mundo.


Bajo los pies de un pájaro solitario
una piedra callaba
y un helecho en su fronda de sílice
saciaba en los cristales el derramado liquen
de un agosto invocado.


puesto en LA DUEÑA DE AQUEL DICIEMBRE
.
El zen de las macetas. Fragmento
.

Ilustracion

 Desnudo en rojo
Hannah Barnes
Técnica mixta sobre papel
15,5 cm x 18cm


martes, 27 de abril de 2010

Ningún gurú nos abrazó la piel con un collar de versos






Parado en el jardín
tiendo la mano para entrar al blancor del alba.
Confío ciegamente en la fiebre que alzan los deseos
y en la esperanza que prodigan sus mensajes.

Usted vistió sus pétalos con agua.
Tenía usted las llaves del asombro,
hechizada criatura,
agarrada a un volcán con los pies impacientes
elevaba sus pasos sobre un cráter de arena.

En su rostro se abría un oleaje violeta.
Presentí la presencia
del eterno color de los veranos
y en mi gesto un temblor
agarrado a la luz y al fuego de los días.


Ambos, como las campanas,
prodigamos las formas de buscarnos las alas.
Ningún gurú, ningún maestro
nos abrazó la piel con un collar de versos,
solo los elementos de la naturaleza
y una fuerza de silencio
atrapada en astillas
colmó el blancor del alba de distancias.

.LA DUEÑA DE AQUEL DICIEMBRE

Especial dedicatoria a Ana Villalobos que si no publico, me empuja a escribir y publicar. Gracias Ana.
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