Tankas de un viajero en precario, de Alonso de Molina
I
La ausencia, a veces,
tal que el viento o la lluvia
no tiene espera.
Pero sigo a tu lado
esperando que escampe.
II
Tienes conductas
de pétalos distintos,
a veces dulces,
algunas otras fieras,
flor de nube o caudal.
Corto el camino
en la arena sin pausa
blanca la imagen
la estación sin memoria
donde despierta el tiempo.
Nada es vacío
las antorchas alumbran
los pasos que andas
tus reflejos de lunas
en el mar que caminas.
Siguen tus alas
alzándose en la piedra
siguiendo el hilo
que despierta los días
y hace andar al planeta.
Hoy lo celebro
es veintitrés de abril
día del planeta
la luna, el sol, tú y sol
de luz nos prenderemos.
Salta la chispa
llama la piedra al fuego
sentir la hoguera
que al amparo del agua
es sustento y camino.
Se despereza
la primavera anhela
abrir sus ojos
el mundo en flor espera
llegarán los cerezos.
Tímido el sol
se acerca satisfecho
-voy de regreso
aparto nieve y frío
se propaga la hiedra.
Llegan mañanas
no me decido a entrar
unas tras otras
se está secando el barro
y aún no me he mojado.
Abro los ojos
miro por la ventana
pasan las horas
mojarme será un duelo
tal vez conmigo mismo.
Hoy siento frío
no brotan buganvillas
sienten mi frío
como todos los días
en que no piso barro.
Es la crudeza
de un viajero en precario
que en todo invierno
ni entra en sus zapatos
mi esgrime manifiestos.
Algún día, tal vez hoy,
se dejarán llevar
por la corriente
del viento de levante
o tal vez del poniente.
Rendida al vuelo
del sol y la mañana,
te entregas fiel.
Sonríen a tus pasos
el camino y el agua.
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