viernes, 24 de marzo de 2017

Reseña. Cafeína para insomnios promiscuos. Amaia Barrena, por Alonso de Molina



"Esto me sucede por haberte besado por encima de mis posibilidades"

Escucho a B.B. King. La tarde está en calma, apenas alguna suave brisa que tan dócil se puede tocar con el rostro de frente sin que pestañeen los ojos; breves ráfagas de aire que -aun viniendo sin nombre- sé que se dirigen a mí. Sientan bien a estas horas en que el calor del último día de julio parece darnos tregua y permite el acomodo en la terraza. Bebo té. Una mezcla de té verde, té jazmín y yerbabuena recién cortada. En la mesa varios libros de la última redada –Javier Arnáiz, Julián Borao, Óscar Alberdi, sí, también el recordado Oscar, y Amaia Barrena-. Tengo que decidirme por alguno. Son cuatro libros de poemas y me están mirando, yo también los observo mientras escancio un primer vaso de té desde una altura suficiente como para que coja oxígeno y potencie su sabor.  Bebo un primer sorbo en  tanto me hago la pregunta de siempre, – ¿qué puedo esperar de un poema, de un libro de poemas? – ¿Acaso sonreír, pasar un rato agradable, los tópicos de siempre, tal vez emocionarme…? De momento esto es lo que hay, unos textos, un puñado de poemas, un firme para respirar –supongo-  y de alguna manera nos curte y nos recuerda que seguimos siendo humanos, demasiado humanos, con sus emociones, sus dudas, sus debilidades, sus virtudes y sus miedos.
 Sin mirar al montón de libros que aguardan sobre la mesa, estiro el brazo derecho, mientras el izquierdo asciende nuevamente dirigiendo el vaso de té a mi boca, y cojo uno de ellos, el azar ha querido que sea el de la jovencísima Amaia Barrena.

 CAFEINA PARA INSOMNIOS PROMISCUOS. El título ya es suficientemente sugerente como para entrar sin llamar. Las letras, los versos de Amaia Barrena me reciben de buen grado. Leo el prólogo y conforme avanzo entre las páginas parece que el libro va creciéndose a la vez que mi interés por leerlo de principio a fin. 
 Antes de seguir debo decir que soy una de las personas afortunadas que ha recibido CAFEINA PARA INSOMNIOS PROMISCUOS firmado y dedicado por la propia autora. Y antes de seguir mi reseña, debo decir además que a los pocos minutos de despedirme de Amaia ya empezaba a extrañarla.
 La poesía de Amaia Barrena está surtida de figuras alegóricas, imágenes y metáforas que se apoyan unas con otras para crear estrofa tras estrofa un mundo donde la sensualidad, el erotismo y el amor, es mostrado a través de un lenguaje fresco, campechano, directo, pero a la vez antagónico, con toda la fuerza, las dudas y la  disconformidad propia de la juventud de la autora. El amor como actitud ante la vida, como una apuesta al todo o nada: “llevo tantas copas encima que no me caben en el lavavajillas, que colgarme de un árbol sin banqueta habría sido menos estúpido y más productivo que colgarme de ti”.
 Su lenguaje es urbano, coloquial, lleno de matices, algo irónico, sarcástico: “ soy el tornillo que te falta para comprender cuánto necesitas un amor pasado de rosca”.
 Amaia Barrena, escribe desde la perspectiva de sus años, es poesía libre, pero no pierde ritmo ni interés la lectura de sus versos, sabe conjugar los tiempos y mantener en vilo al lector: “por fortuna para mí, mi pie derecho se ha quedado sordo y se niega, dado su estado, a seguir bailándote el agua al segundo paso de vino, a ofrecer mis labios tras el tercero como un sólido aceite con el que engrasar las húmedas bisagras de tus piernas”.
 Es además ingeniosa y divertida sin dejar de ser poesía lo que escribe: “No encuentro el bar con la barra de pegamento apropiada para suturarme el ánimo roto”, o “crees que podríamos construir juntos el metálico esqueleto de un monopatín y darle esta vez a nuestro amor paralítico la oportunidad de ir sobre ruedas”. Nos lleva verso a verso, Amaia Barrena con su lenguaje intenso a conclusiones como esta: “Sí, me merezco esta crisis nerviosa. Esto me sucede por haberte besado por encima de mis posibilidades”.
 Prosigue Amaia Barrena con un repertorio algo inusual en poesía, mezclando versos con ibuprofenos, vitrocerámicas, Chupa Chups, dietas celíacas, tallas, Ikea… y todo este desvarío por un tropieza con la cafeína para insomnios promiscuos: “Me gusta tenerte en la punta de la lengua, pronunciarte sin preservativos. / Lástima que ya vuelva a ser viernes, ahora que no recordaba que no me quieres como te quiero. / ”el mundo es un pañuelo de papel que a cambio de un beso tú me vendes en cada semáforo en que nos detenemos”.
Vuestro en la poesía
©Alonso de Molina

Reseña literaria. El silencio de los 12, de Ismael Lorenzo, por Jorge Domínguez





Hay libros que se leen y se olvidan luego para siempre, otros que nunca se olvidan, su recuerdo se lleva en la memoria, y salta cuando quizás leemos una fugaz noticia en el periódico, o encontramos a alguien que nos relata lo que le pasó a una hija o a una amiga, alguna conocida. La realidad es que los  relatos del libro de Ismael Lorenzo pocas veces se encuentran en las noticias de diarios y mucho menos televisivas. Parece que es como si nadie quisiera comentar estos hechos desagradables, que ocurren en silencio, y donde a las víctimas casi nunca se les oye.

Esta es la diferencia de este libro, las voces de esas víctimas se manifiestan muy alto, con una fuerza que nos deja sorprendido y por hechos que ocurren todos los días en cualquier país. Desde la fuerza narrativa de la joven que recuerda como fue violada por una escuadra de Marines, sus padres asesinados y luego mantenida en reclusión y abuso por un año, más tarde vendida a un burdel por estos Marines, hasta la de la niña violada por su padrastro y alquilada al mejor postor. Esto no se olvida, al menos yo no lo puedo olvidar.

 Y lo peor de todos estos hechos es que es ‘Una historia que no tiene fin’, como se titula la segunda parte del libro de Lorenzo, donde se mezclan los relatos de estas jóvenes mujeres, con notas sobre los efectos de larga duración de los abusos sexuales, y notas sobre explotaciones sexuales en infinidad de lugares y personajes, desde un presidente condenado por violación, hasta un coronel violador y travesti. Es un elenco de atrocidades interminables, pero es lo que nos rodea, que muchas veces no queremos ver.

 Después de leer ‘El silencio de los 12’, las sentiré más de cerca y las comprendo mejor. Y me parece que este es el propósito del libro, que se ha cumplido.


Jorge Dominguez                                                                                 
Escritor, profesor y editor

jueves, 23 de marzo de 2017

Microrelato. ¿No es peor levantarse de mal humor?. Alonso de Molina



“Estaba en el baño preguntándome si me masturbo demasiado”. Afirmaba por la radio una joven que había leído que unos momentos de gozo y sudor pueden liberar mente y cuerpo de tensiones y stress.
Le preocupa estar fuera de lugar, desearía consultar por qué la masturbación la hacía sentirse bien. El amor a uno mismo podría ser un primer paso hacia el amor a los demás. Pero hemos oído historias acerca de la maldición de dios.
Entonces qué hacer si uno se levanta cada mañana con un pene erecto que mediatiza sus actos. ¿No es peor levantarse de mal humor?


© Alonso De Molina 2009

Opinión. De poetas y letras. Cristina Sáinz Sotomayor



Uno llega a ser grande por lo que lee, no por lo que escribe.
 Jorge Luis Borges
 
       
Vivimos en un mundo al que necesitamos comprender  y en el que necesitamos ser comprendidos. No somos seres en una despiadada lucha por sobrevivir, somos seres con la necesidad de entender lo que somos, por eso nace el arte. Por eso nace  la poesía, filosofía donde yace el deseo de ser y permanecer. La poesía es la amiga afiliada  que nos libera de todo lo que sentimos, y nos da esa libertad y oportunidad de leerla o contarla, y de sufrirla  y/o gozarla.
 

 
          La parte más importante de la formación de un escritor o de un poeta son las lecturas que hace leyendo a otros poetas.  Primero debe convertirse en un buen lector. Si llegó usted a la poesía a través del romanticismo y  del modernismo (como yo) con Gustavo Adolfo Bécquer, Rubén Darío, Manuel Gutiérrez Nájera, Machado y su hermosísimo “Caminante no hay camino”,  El romántico maldito Allan Poe y su poema “El cuervo”, el inolvidable y querido Lorca, Enrique González Martínez con su poema “Tuércele el cuello al cisne” que marcó la ruptura con el modernismo, por qué no leer también a José Juan Tablada, Alfonsina Storni poeta del Posmodernismo.


          Quién no leyó un poema de Octavo Paz y a Benedetti y su “Táctica y estrategia” o su “Viceversa”, a Neruda y sus  “Veinte poemas de amor y una canción desesperada”.  Por qué no leer otras etapas o períodos literarios, a los poetas franceses dadaístas y surrealistas (de principios del siglo XX), La  poesía de Vicente Huidobro, iniciador del creacionismo. Baudelaire, Rimbaud, Bretón, los llamados poetas malditos.


          Poesía del siglo XXI , Nicanor Parra, creador de la anti poesía, con la que tomó otros rumbos la poesía.  Juan Gelman  uno de los mejores de su generación, a los Beatniks  (de los años cincuenta y sesenta),  a Pessoa, a Borges, el magistral maestro del lenguaje (que merece y necesita una doble lectura) y muchos otros escritores de los que podemos ir compartiendo.


         También debemos conocer las demás manifestaciones estéticas, la  pintura, el cine, la música, para irnos formando un criterio sobre la realidad y sobre lo que se está escribiendo actualmente y  lo que están escribiendo nuestros colegas y así entender que la literatura como la vida tiene etapas.

 
          Al leer los poemas observemos el modo en que los poetas usan las palabras y los recursos que utiliza. Luego, pongamos en práctica la escritura (es una dinámica) Leer, observar, luego escribir tratando de imitar a un poeta o autor  para después adaptarlo  a nuestra  propia manera de escribir. Ese es el oficio  el intento del que quiere ser Poeta o escritor.  Y es necesario leer y leer para saber si no se está diciendo lo que otros ya escribieron. 


          Sin embargo eso no es suficiente, hay que, continuamente estar escribiendo y tallereando  lo que escribimos. Veamos algunas sencillas dinámicas. Nada nuevo o nada que no nos imaginemos, pero en lo que a veces no reparamos.


          Mi nombre es Cristina Sáinz Sotomayor y mi seudónimo Crissa. Los espero la próxima para compartirles algunas otras cosas de Poetas y letras. Arrivederci.
 

Cristina Sáinz Sotomayor
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miércoles, 22 de marzo de 2017

Microrelato. La dama de negro. Cristina Sáinz Sotomayor



Me he regresado tres veces a apagar ese foco. Lo diviso desde el pasillo ¿Será mi figuración o “algo” o alguien lo encendió?

Soy la única despierta a esta hora en toda la cuadra  de esta colonia. Apenas hace un par de meses, una noche septembrina, la dama de negro me jalaba.

Espero que no sea ella. "Ellos" me dijeron que ya todo estaba bien. “Nos arañó. No quería soltarte”  –me explicaron.

He querido escribir sobre esto, pero por lo general quiero escribir de noche. Y los ruidos y los tronidos de los muebles y los toquidos no me dejan.

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© Cristina Sáinz Sotomayor. Crissa.

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