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ISSN 2660-7239 (España) De Sur a Sur Revista #Poesía y Artes Literarias es una publicación digital sin ánimo de lucro que publica las creaciones de autores de España y América Latina. Publicamos tu Libro Electrónico. España y Latinoamérica. Contacta con nosotros.
El libro transita por territorios íntimos: la fragilidad, el miedo, la pérdida, la reconstrucción, pero lo hace siempre desde una clara conciencia social. El dolor individual nunca aparece aislado: dialoga con el dolor colectivo, con la injusticia, la violencia y la deshumanización. No es casual que uno de los versos más contundentes pregunte directamente al lector: “Si somos parte de un mismo latido,/ ¿dónde hemos escondido nuestra humanidad?” Este verso condensa muy bien ese compromiso social que recorre el libro sin perder la intimidad. No es una pregunta retórica lanzada al aire, sino una interpelación directa al lector, casi incómoda, que nos obliga a mirarnos dentro y fuera a la vez.
Libertad González no levanta la voz para denunciar, no necesita hacerlo. Su compromiso está en la mirada, en la elección de las palabras, en la forma de situarse frente al mundo y frente a sí misma. Hay una honestidad radical en este libro, una voluntad de despojo que se resume con claridad en los versos que dan sentido al título: “Caminar con pasos desnudos,/ sin más peso que el de mi propio ser,/ sin más destino que el encuentro conmigo.” Aquí la escritura se convierte en acto de resistencia y de cuidado, en una forma de avanzar sin máscaras, sin cargas impuestas, con la valentía de enfrentarse a uno mismo. Son versos que resumen el espíritu del poemario y que funcionan como una declaración de intenciones.
Leer Los Pasos Desnudos es acompañar a la autora en un proceso de exposición y de búsqueda, un trayecto que no promete respuestas fáciles, pero sí verdad. Al cerrarlo, queda la sensación de haber compartido un camino valiente y necesario, de esos que dejan huella porque se atreven a nombrar lo que a menudo preferimos callar.
I
La ausencia, a veces,
tal que el viento o la lluvia
no tiene espera.
Pero sigo a tu lado
esperando que escampe.
II
Tienes conductas
de pétalos distintos,
a veces dulces,
algunas otras fieras,
flor de nube o caudal.
Corto el camino
en la arena sin pausa
blanca la imagen
la estación sin memoria
donde despierta el tiempo.
Nada es vacío
las antorchas alumbran
los pasos que andas
tus reflejos de lunas
en el mar que caminas.
Siguen tus alas
alzándose en la piedra
siguiendo el hilo
que despierta los días
y hace andar al planeta.
Hoy lo celebro
es veintitrés de abril
día del planeta
la luna, el sol, tú y sol
de luz nos prenderemos.
Salta la chispa
llama la piedra al fuego
sentir la hoguera
que al amparo del agua
es sustento y camino.
Se despereza
la primavera anhela
abrir sus ojos
el mundo en flor espera
llegarán los cerezos.
Tímido el sol
se acerca satisfecho
-voy de regreso
aparto nieve y frío
se propaga la hiedra.
Llegan mañanas
no me decido a entrar
unas tras otras
se está secando el barro
y aún no me he mojado.
Abro los ojos
miro por la ventana
pasan las horas
mojarme será un duelo
tal vez conmigo mismo.
Hoy siento frío
no brotan buganvillas
sienten mi frío
como todos los días
en que no piso barro.
Es la crudeza
de un viajero en precario
que en todo invierno
ni entra en sus zapatos
mi esgrime manifiestos.
Algún día, tal vez hoy,
se dejarán llevar
por la corriente
del viento de levante
o tal vez del poniente.
Rendida al vuelo
del sol y la mañana,
te entregas fiel.
Sonríen a tus pasos
el camino y el agua.
último poemario de Malú Urriola, es un libro perentorio sobre nuestra angustia en tiempo presente. Se asienta sobre la precariedad, lo huidizo, los que parten sin decir adiós, los fantasmas que habitan las casas y los objetos, la incertidumbre, la soledad.
Una confusión reveladora
Hace poco, un poema suyo fue atribuido erróneamente al poeta español Alonso de Molina. La confusión, más allá de lo anecdótico, revela cómo las voces poéticas pueden entrecruzarse y cómo es necesario cuidar la autoría para que cada poeta conserve su lugar en la memoria literaria. Indagar y corregir esa atribución se convierte en un acto de respeto hacia la obra de Urriola, que merece ser reconocida en su singularidad. Este artículo nace también de ese gesto: rescatar su voz y situarla en el lugar que le corresponde.
“No necesito nada más esta noche,
No quiero oír viejas anécdotas de poetas.
Me abandonaré al silencio,
como un criminal abandona las armas
y el placer de la sangre.”
(Dame tu sucio amor, 1994)
Primeros pasos: la voz que se abre
Su debut con Piedras rodantes (1988) marcó la irrupción de una voz joven que ya se atrevía a desafiar las convenciones. A los pocos años, Dame tu sucio amor (1994) consolidó su tono irreverente y visceral, mereciendo mención honrosa en el Premio Municipal de Literatura de Santiago. Desde entonces, la poesía de Urriola se caracterizó por un lenguaje directo, cargado de imágenes intensas y una mirada crítica hacia lo íntimo y lo social.
La consagración
Con Hija de perra (1998) y Nada (2003), Urriola alcanzó reconocimiento nacional e internacional. Nada obtuvo el Premio Municipal de Literatura de Santiago y el Premio del Consejo Nacional del Libro y la Lectura, confirmando su lugar en la escena literaria. En 2006 recibió el Premio Pablo Neruda, consagración definitiva de una trayectoria que nunca dejó de explorar los márgenes.
“Estoy escribiendo un libro que parece ser.
Que comienza a emanar como un río,
una nueva rama de una planta
creciendo imperceptiblemente en tu casa,
la hoja de un árbol cayendo,
un cadáver en una bandeja de la morgue.”
(Cadáver exquisito, 2017)
Experimentación y riesgo
Urriola no se limitó al libro: llevó la poesía a la calle y al espacio público. En 2002 participó en Poesía es +, lectura desde globos aerostáticos, y en 2010 impulsó La luz que me ciega, proyecto multimedia de fotografía, poesía y videoarte expuesto en la Bienal de Venecia. Su escritura se abrió a la colaboración, al cruce de lenguajes y a la experiencia colectiva.
Últimos libros
En títulos como Bracea (2007), Cadáver exquisito (2017) y El Cuaderno de las cosas inútiles (2022), Urriola profundizó en la tensión entre lo íntimo y lo político, entre lo efímero y lo trascendente. Su poesía se tradujo al inglés, italiano, francés y alemán, ampliando su resonancia más allá de Chile.
“Los gatos chicos a veces mueren
apretados en el hocico de una perra
y parece que juegan y mueven la colita
pero se están muriendo.
Hacen globitos con la sangre
mientras la lengua arranca
y un sol lúdico tironea su sombra.”
(Piedras rodantes, 1988)
Una voz que permanece
Malú Urriola entendió la poesía como un acto de riesgo y desborde. Su obra no se conforma con ser literatura: es también gesto, intervención, memoria y cuerpo. En sus versos, la mujer, la ciudad y la herida se convierten en símbolos de resistencia y ternura. Su legado nos recuerda que la poesía no se encierra en los libros: se expande hacia la vida, hacia la calle, hacia el aire.
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Con esta integración, el artículo no solo informa y homenajea, sino que también narra la anécdota de la confusión como punto de partida crítico..
María de la Luz Urriola González (Santiago, 1967–2023), más conocida como Malú Urriola, ocupa un lugar singular en la poesía chilena contemporánea. Su obra se despliega entre la intimidad desgarrada y la intervención pública, entre la palabra escrita y la experimentación multimedia. Poeta, guionista y académica, Urriola supo convertir la fragilidad en fuerza y el riesgo en estilo.
Urriola recibió el Premio Pablo Neruda en 2006 y la Beca Guggenheim en 2009.